Érase una vez un queso que quiso ser tarta…

La historia de GIO&SAM

Nuestro chef, Ivan, fue apodado como “Gio” hace casi dos décadas, cuando estudiaba en la escuela de cocina, y un profesor hizo un juego de palabras y traducciones, y pensó que sería un buen apodo para los fogones.

Allá por el año 2016, conoció a Samantha, la otra cara visible de este proyecto, a la que llamaban «Sam» en su entorno mas cercano.

«GioSam» surgió en una cena especial. Entre risas, conversaciones de sueños pendientes, buen vino e increíbles platos para degustar. Allí empezaron a planificar este proyecto tan especial… que hoy cobra vida.

IVÁN ARÉVALO NIETO

Variedades tan dispares como «Rollitos de tranchetes con ketchup» o «Batidos de galletas con frutas» y, cada sábado a la hora del almuerzo, probar un queso diferente gracias al negocio que regentaba su familia, le sirvieron para apreciar todo lo que se podía hacer con los ingredientes que se encontraba en la cocina. A inventar distintos platos es a lo que se dedicaba siendo un niño con 7 años, subido a una silla para alcanzar la encimera.

«Mientras mis compañeros de clase querían ser médicos o bomberos, yo quería ser cocinero para poder tener mi propio negocio y mostrar mi arte», afirma.

La restauración en el más amplio sentido de la palabra, es lo que define a este Chef. Constante y con su propio criterio a la hora de cocinar, posee la capacidad de fusionar y crear platos con cualquier ingrediente que tenga a mano.

Habiendo trabajado como chef en lugares tan variopintos como Louis Vuitton, Moët o la Agencia Espacial Europea (ESA), busca siempre un equilibrio para mejorar la oferta gastronómica de los locales por los que pasa, aplicando sus conocimientos sobre alimentos, nutrición y dietética.

Su paso por el Asador de San Martín, en Guipúzcoa o el restaurante gastronómico Isla de Lobos en Lanzarote, hacen que sus cualidades sean muy diversas tanto en cocina km0, como entre brasas, asados y cocina internacional.

La importancia del producto, la cocina creativa y la cocina tradicional son los pilares de sus propuestas.

Y eso, unido a la peculiaridad de que en toda su trayectoria profesional fuese un “cocinero inusual” porque le apasionaba hacer también los postres, le permitió elaborar más de 40 clases distintas de tartas de queso. Sin duda, una base innegable para lo que es hoy.

SAMANTHA DE LA LUZ SANTÓN

Se licenció en Ciencias de la información y desarrolló toda su carrera profesional en el sector de las ventas. Acostumbrada a negociar continuamente y a escuchar entre risas que era capaz de «vender hielo a los esquimales», su tenacidad y perseverancia le llevaron a lograr todo aquello que se proponía.

Pero esta mente inquieta, soñadora e incansable no se sentía completa. Su gran pasión por los viajes exóticos, por integrarse en sus culturas y probar los platos mas típicos y callejeros de allá donde se encontrase, hacían que en cada lugar del mundo que visitase, fantaseara con la idea de montar un negocio relacionado con la gastronomía (desde montar un negocio de celebraciones de bodas en Cancún, a un chiringuito en las playas de Tailandia o en las de Brasil, o una guest house en África).

«Solo» fallaba un componente: no sabía cocinar.

Cuando conoció a Ivan y probó la magia que hacia entre fogones, le confesó ese «sueño irreal» que tenía. Y pensaron que, algún día, podrían unir ambas habilidades y cumplir sus proyectos.